"He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja, ese es mi sueño, más bien mi pesadilla, arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir"

martes 10 de noviembre de 2009
















National park (uno)
Sólo me despeinan los aviones, las bombas de racimo, los edificios occipitales que no caen. Lo pienso y lo sigo pensando, me excito. Te llevé a conocer las torres del paine, tan viejas en sus postales y tan púberes cuando se prenden, o a propósito irreconocibles al lado de la foto –majestuosa y gigante- que adorna el sitio web de la conaf. Vimos juntos los aviones, tristemente aterrizando lejos, los vacunos vegetando en la pampa y sus terneros corriendo libres, salvo esos alambres que mejor es omitir. Cosas vimos, es cierto, pero las torres no. Había un zorro, eso sí, un zorro domesticado al que diste tu sándwich de jamón y queso. Las torres ya no estaban.


National park (dos)
El follaje subordina al sol. Descanso panza arriba augurando paisajes diferentes, intuiciones que se pierdan de repente. Profetizo escombros, pies humanos que se mojan con la plata. Estoy fondeado tan convicto, desapareciendo boca a boca. Extrañas formas se convocan en mi lumbre, amorfas ninfas parturientas. No me hallo en lo que soy; no fui lo que ya dije.


National park (tres)
Es fácil ser irremediable y convivir con ello. Mientras pagas en conaf yo fotografío las torres, antes de llover. Van y vienen los turistas, van y vienen los queltehues. Yo no vengo, voy. Saco fotos irrelevantes a objetos y paisajes perfectos, imperecederos. Objetos y paisajes que no veo.


National park (cuatro)
Se estacan mis horas en el muro de tus ojos. Ahora que no sé, no supe desde cuando los colores en la tierra, los anillos en el río sumergidos al coral o los excrementos de turistas. No supe tus colores, tus trampas, tus hijos, tus farmacias. Voy y choco con tus muertos, sin sosiego. Me reviento los nudillos de rabia, me arranco las amígdalas y lloro. Vine para ser tan esto, tan lo otro, vine y me quedé cercenándome los dedos para no tocar tu foto con la flor y las tetitas así de puñaladas o recortarte de las otras y pegarte estampillas en la risa, que te ríes de lo que hablo, tan bonita escuetamente, tan seca. Tan terrestre que me asustas.


National park (cinco)
Desde este cerro se ve el espacio. Es un decir, el espacio no se ve. Hay el calor de tus manos en las mías, el puto viento zigzagueándonos curioso, voyerista. Desde aquí deberían verse las torres, mas las nubes, las nubes otra vez lo tapan todo. Me dices hace frío, perdí mis guantes, estoy resfriada. Pasan autos por el ripio, ruidosos. Aunque nada se vea fotografías igual; fotografías nubes.

..

domingo 8 de noviembre de 2009















No amanece cuando llueve (uno)
Cuando me llamas no me llamas, me llama otra. No me engaña la supuesta voz tuya, el supuesto sonreír tuyo, la supuesta insinuación tuya, amor. No me engaña la supuesta tú que me llama no me llama, o torpemente como un zombi enumera accidentes, dramas y restricciones. No me engaña tu vocablo ven arrastrado, arrastrante susurrante excitante espejismo inanimado del que busca, del verano entre sus muslos, ay la línea la línea mala, la falsa tú llamándome tibia, de la rabia al rechazo y del abismo telefónico al abismo orgánico, sensual. Cuando me llamas no me llamas.


No amanece cuando llueve (dos)
Yo no sé ni hablar. Es noviembre y aún no brillas. Me llamas y me callo. Idiotamente procedo al inventario de mis quejas. Náuseas por doquier, ganas de colgar. Siempre quieres colgarme, hablar de menos. Yo no sé ni hablar. Es noviembre y los más fuertes ya se fueron, se cortaron las venas o nadaron el estrecho. Me dices egoísta hijo de puta, me lo dices entre dientes, cobarde hijo de mil putas. Así no soy, así no eres. Mi queja número doce es que nunca llamas. Ahora llamas y me dices esto. No mereces flores, callo. Mecánicamente tu voz se expande hacia el silencio mío. Mi queja trece se pierde en la distancia.


No amanece cuando llueve (tres)
Estás en clases y no puedes contestar. Tuve un sueño ilegible, simbólicamente tuyo. Te llamo dos, tres, quince veces a las ocho, ocho cinco, ocho y cuarto y ocho y media. Pienso tu celular sonando en la mochila, advirtiendo otra amargura nuevamente mía. Tus mañanas no son mías. Ni tus tardes. Ni tus noches. Pienso en tus manos como ramas apagando el celular, metiéndolo de nuevo en la mochila, guardando todo bajo el pupitre.


No amanece cuando llueve (cuatro)
Automóvil se desplaza nocturnamente. Punta Arenas-Puerto Natales. Conejo uno se cruza en el camino. Llueve a cántaros, visibilidad limitada, por momentos nula. Conejo dos se confunde con la luz, se paraliza. No sabe cómo, pero salva. Usted tiene un mensaje en el buzón de voz de fulana de tal. O usted tiene una luna horrible que debiera patear. O usted carece de virtudes. O usted no es en la lluvia. Bus interurbano raudo que adelanta. Niño feo que saluda por la ventana. Conejo tres, ya fallecido en instancia previa de atropello (reventado, un montículo de tripas esperando la carroña). Usted no tiene saldo suficiente para escuchar su buzón de voz ($150 cuesta el servicio entel). Automóvil se estaciona en la berma; sujeto común y silvestre baja, camina un poco y se moja. Mira la hora, maldice.


No amanece cuando llueve (cinco)
Everything in its right place. El olor a pasto recién podado precede tu llamada. Ámame imaginariamente, con otro nombre con otros ojos con una boca nueva. Ámame con suciedad doliendo nuestra cura. Ámame aunque sea yo otro.

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martes 27 de octubre de 2009















I

en todo lo que observas se inquieta el diablo,
en todo lo que no eres se corrompe un mundo,
se derrumba una ruina nueva.

incestuosamente los peces derriten sin su mar
la santidad de las semanas,
otra obra de noarte que se pudre con no sé, loca artificialidad del agua.

la luna así va más redonda,
así tú vas más cuadrada, primigenia electricidad de coitos,
así un montón de plumas
se desplazan por la pieza y los patos y los gansos y los cisnes y quizás,
que dolor de muelas!


II

en todo lo que observas se resiste el año nuevo,
en todo lo que eres en todo lo que soy en todo lo que sí.
no existe milagro igual a otro,
no hay jesús que nazca sin su cruz, moleculizado paradigma teológico,
diseños no.

por cinco minutos se moldea esta ruina nueva,
mas que bello es el insecto
que se pisa, la novia que se ahoga y no se muere,
o se va muriendo lento
entre la mierda.

en todo lo que sabes rebotan los fantasmas,
figuras de gas,
resurrecciones como besos que son tuyos pero no.
te sobrevivo del corán, del arcoiris y la ciencia;
te revivo
del vaivén así el contacto, único camino que se sabe aquí.

es total y verdadero lo que nunca dice,
la calle sorda
que a quizás revienta, solamente pordioseros en sus arterias.

es todo lo que observas inexiste lo que truena,
rapaz tu ave en el deshielo
con el cambio horario, o el gesto de ampolleta dormitorial
que así se echa encandilante, conejitos destripados en la zona.


III

yo desaparezco porque sí.

soy un ser degenerado, un hombre sin luceros.

me emancipo del dolor, del sexo al hombre y al revés.

poetizo lo que viene, o lo que falsamente vino y se quedó.

vivo esto: un simulacro de la vida.

etcétera.


IV

te llamo sola y habla el otro, novio tuyo amante de los cocktails.

pierdo todas las batallas.

soy una batalla.

en todo lo que observas envejece el clima,
se fornican los poemitas como amores en canción,
como un aerolito mal dibujado que, lentamente,
va a caer en la quinta del abuelo

destellando todo.

el silencio lo tolero; tu silencio no.

tú callada, intolerable arte conceptual.

toda noche es noche de domingo, todo fuego es fuego de judíos.

ojalá.

ojalá vieras por mi ojo.

ojalá maldibujaras mis orgasmos, fueran un croquis del infierno.

ojalá el morir así, morir de amar.

ojalá suicidarte.

ojalá te repitieras como el soundtrack de la lluvia.

ojalá fueras tan humana como la casita que se incendia cuando sola.

ojalá.

ojalá una bandada de ángeles.

ojalá un milagro que se entienda.

ojalá nosotros,
hablar de dos y en potencia consumirnos desde el fuego.


V

cómo irá este Sol cuando no amanezca?
yo no lo quiero,
del crimen adherencias y los castigos, no es heroíco aún estar.

en todo lo que observas resiste el pesos de tus nubes.

en todo lo que observas el entierro de tus muertos.

en todo lo que observas la parición de mis duraznos.

en todo lo que observas se inquieta el diablo,
la urgencia de mil días
esperantes, lejos de casa y no valientes.


VI

yo me canso de buscar.

tú te cansas de esperar.

en esa ecuación seremos esto:
piezas de museo sin etiquetar, almacenadas porque sí,
orfanatos pájaros sin descanso entre otras manos,
barcos de cristal
que no se quedan, siempre van.
.
.

viernes 9 de octubre de 2009
















tus poemas los hallé dinosaurios.

yo no tengo diecisiete años
ni tengo
la urgencia del espanto,
la sangre tuya
mojándome en el pecho.
tus poemas los hallé en la mierda,
el plural,
echándome ojos en la tierra
y siendo tuyo del estigma,
la luz

y el deseo.
podría morir tan cierto
si murieras tu primero,
dolorosamente
como el cristo
(hembra clara, hembra buena)

o podría no cansarme
ya cansado
de tanto espanto, acucioso espanto
danzarín de lunas nuevas.
tus poemas los hallé dinosaurios.
así el cobijo
de mis hambres, hambrunas antihumanas
en papel de regalo (con corazones amarillos
mas flechitas zigzageantes).
se me inflama la vida,
se me quema la muerte así de ojos
y no lo siento,
no lo duelo
ni lo lloro.
no los lloras a tus hijos, sus muelas
y sus coitos,
no los lloras porque ladran,
o los lloras sin decir
revolcada en girasoles, tocándote a escondidas.
tus poemas los hallé al infierno.
llevo perlas en lo puños
y me quedo volando,
no me voy volando.

no me pesa el desamor de mundos,
ni la guerra

ni la paz,
y lo que va no siendo lo pervierto

desde siempre,
así me dejes
con tu sexo entre los dedos,
con tu nombre que no empieza
y termina en mi centro,
con tu nombre de la sal
que revienta
de mi boca.
ya no tienes diecisiete años
ni la navaja
del tiempo
rasgándote las ropas.
yo no siento lo que sientes,
no veo lo que sí ves,
lo que deseas no lo deseo.
absurdo es eso,
enseñar lo que no aprendo,
esperar lo que no se espera,
lo que se fue no volviendo más.
tus poemas los hallé en la mierda,
de la mierda los saqué
y a la mierda los volví.
habrá princesas así,
lesbianas con la cáscara blanca
fornicando con los cisnes,
corriéndose en sus nidos.
yo sé lo que te excita y no lo quiero,
o no lo quiero mío
aún queriéndote de mi,
mía,
no es igual.
allá afuera el día
y allá lo mismo,
salvo pequeños accidentes
que no vemos,
que no somos.
tus poemas los hallé dinosaurios.
o tus piernas suaves
en mi agua resbalando,
en mi semen naufragándose.

por mi semen van poemas,
por los bordes
sollozantes
se desmesura el espacio y vas más lejos.
no tengo vida para llegarte,
me sobra la muerte para esperarte.
me sangran los ojos de tus ojos.
me suplico doble,
me soy y no me soy,
consigo calamares en anzuelos y los lloro,
los canto
no les creo.
yo sé lo que no eres y lo quiero más.
tus poemas los hallé dinasaurios y con baba.
esta flecha de mis manos
apunta todavía de cielos, no lo olvido,
soy el desierto más corrupto
en el domingo menos lindo,
menos solo.

corazones amarillos,
flechitas zigzageantes
en la copa de los árboles.
no me sana lo que es tuyo,
ni me sana
el volar
de nuestros muertos en mi cama,
de mis putas,
de tus putas,
dinosaurios sin hallarse mojándose en la calle.
.
.

viernes 2 de octubre de 2009




















"entre tanta mierda dime,

dónde estabas tú?"
Bebe



yo no pude vivirte,
por eso me quedé,
por eso supe no irme,
contemplarte desde lejos como
los muertos
que lo son de harina,
por eso te busqué en la mierda,
te busqué en las otras
con orgasmos y postales,
fugaz disposición
de olvidos,
distinción en el socorro mío
cuando te muero,
cuando te seo,
cuando te aparezco inmolado
y sin razón
me voy.




( cierro los ojos y te veo sin ver,
o lo que nunca ví
lo veo tan claro, de norte a sur
andando
entre mis fósiles )

.
.

viernes 25 de septiembre de 2009




















I


no es ciencia mía
la ciencia de perdurar,
ni es mía la coincidencia de las aves
que se quedan no se van.

yo me huyo de los vivos,
me transmuto con mis muertos
y codicio sus señales,
sus días terceros esperando lo que viene
(esferas rojas suplantando al jade).

no es ciencia mía
la ciencia del ocaso,
así abunde en mis réplicas su ejército,
el barro de la noche
desplazándose en sus tumbas.



II

acostados, boca arriba a la intemperie,
nos sorprendió la luna
sin saber de lilas,
sin creer de sombras su semilla.

así la noche o las abejas,
en su calma una zona que comprime,
un respirar de pobres,
así en nadie la consigna del volver,
en la luz mala que satelíta esta espera,
nuestra paz o
la paz de todos.

.
.

sábado 12 de septiembre de 2009
















desolado es el espacio entre los autosquenochocan
un pavimento manchado
con la lengua del ministro
sus babas ya primaverales

sean la pulga en nuestro asiento
la nocturnidad por la carnicería rondando
señorseñor
el relámpago y los peces muertos
obedecen leyes ajenas a lo que sufre





( al amanecer se abren nuevas puertas )

con mamá en el cajero automático esperas tu mesada
entre botones
formularios
extintores y reflejos.
mientras mamá te habla me observas sin querer
bajo tus lentes de miope hada,
encantada y malagueña, diría redonda confusión del dante,
me observas observándote
rodeado de quiltros pulguientos
y otro grifo roto, no como en las postales.
me dices sin decir lo que yo ya sé,
un enjambre de diablos
alerta lo callado, renuncia en lo profundo,
se tumba
en los teléfonos.
mamá te dice dulce dulce encanto, te canta la miel
y te pasa un billete
aún
me desees sin querer,
me quieras sin querer

esperma delictual que no nos fluye cuando truena.


( se cierran las de antes )
.
.

viernes 11 de septiembre de 2009

















I

voy preñado de miserias
andando el rumbo que marcan mal las hembras,
mis hembras.
me llamo o no me llamo nada,
secretamente me hundo
en el pántano
de otro cuerpo.



II

sugiero no volver
salvo espléndidamente muertos, tuertos
de todos nuestros ojos
en otros siglos, del colchón la hierba quieta
aún se sonrojen los saltamontes
o colapse el cementerio de solo ausencias.

sugiero no volver
o no pensarlo;
una permanencia de vainillas y muecas locas
con la panza al sol,
dibujar con la punta de la lengua otras lenguas en el cielo,
ignorar el mal tarot:
un millón de ratas invadientes
y un pueblo que huye

tú y yo por partes iguales
quietos como un feto
diluído en yeso.


III

desde hoy nada irá bien
-lo sabes-
pienso en la cicatriz de tu vacuna adornándote
el brazo izquierdo
que dulzura enorme, que abducción de carnes,
te acuestas con otro
y es como el diamante la marca
que fulgura cuando ríes, cuando cantas.
desde hoy nada irá bien
-lo sé-
está llena de cerezas podridas nuestra cama,
de coágulos, así el hocico del último espasmo.
me marcas con un cigarro el brazo,
así el alma de los dos (quemante)
la abstracción de nuestros sexos
moviéndose
bajo la tierra.
.
.

martes 8 de septiembre de 2009

















I

eres pobre
tus ocupaciones son de ratas
telescopios lúgubres
y cableríos por la ciénaga, allí donde no descubren cuerpos
desnudos mordidos por los perros.

eres pobre, te hallaré en los cementerios,
-me dices-
o en el instituto médico legal
con solamente un número y un código de barras
colgando de tus pies
ensuciando tus uñas el pulcro piso de hule blanco.

a mi no me asusta ese destino
me asustan los otros:

los improbables
los hermosos

los que son menos tristes pero igualmente pasajeros.


II

los vivos no lo fueron ayer
salvo conociendo sus infiernos.

así las gentes bailaban fuera de sus nichos
y pisoteaban las orejas de los indios, las reventaban
con sus zapatos de plástico.

había la celebración del no-resurrectar,
del quedarse muertos y bien muertos, juntos, revueltos
como una masa uniforme de vientres, pelos y sal.

por eso el vaho de nuestros espirítus rastreros
se adhirió a la tierra
y con eterna paciencia fue cerrando otras superficies,
otras circunstancias de adentro hacia afuera,
de afuera hacia adentro,
visceversa y al revés.
.
.

viernes 4 de septiembre de 2009

















I

yo lo recuerdo mal.
una olla vacía, moho en sus orillas
mientras mamá rompe ampolletas en su pieza,
se corta las venas,
derrama un vino en sus anfetas;
más allá el cartero pedaleando calle arriba,
un montón de quiltros mordiéndole los pies,
orinando mis cartas,
mis poemas,

mis ganas de mentir.


II

grandes falos de algodón
son los de siempre, o a la belleza matutina del
deterioro nupcial
porque mamá y papá se abortan mirando cuadros,
pintando en sus muñecas crueles figuritas del pesebre
-los corderos fornicando azules en primer plano-
y no se reconocen
del brillo secretal cuando el espejo tiembla
y las sirenas
dejan de cantar y se sumergen,
dejan de comer y tragan.


II

a la orilla del cuadro, casi fuera de él
(como siempre ha sido)
me retrato pequeño, irrelevante escribidor de versos,
desempleado cazador de espectros
en la dedicación del abismo, construyendo otros nuevos, mejores
y más profundamente anónimos.
me retrato infiel,
infiel cuando hay miedo y sobre el crimen
se reiteran otras salvedades, comúnmente atemporales,
dolorosas casi,
cristalinas,
violentas como un mar.


IV

desde aquí no hay rastro.
desde aquí no hay trayecto, norte ni memoria.
otro sol es lo que hay,
otras esperanzas,
otro mundo que se viene abajo
y nos aplasta.
.
.

martes 1 de septiembre de 2009
















piensas en otro.
piensas en otro mientras miras a través del ventanal
el espantapájaros de siempre,
crucificado vertical en medio de la quinta,
y más allá ves un gato sarnoso
acechando tibio, oculto entre la hierba
que amenaza ya las puertas de la casa.

piensas en otro.
piensas en otro tan distinto a mi, dulce, casi humano.
limpias con la manga de tu blusa
el vidrio sucio, rechinando tus uñas en su barro,
en tus iniciales sobre las mias

atravesadas por otras letras,
otras manos,
otra cama.


piensas en otro.

los pájaros ya no creen en cucos, nada los espanta.
azules como un núcleo que se esparce
invaden la quinta de la abuela.
por el ventanal miramos eso, aunque difuso:
los brotes que se mueren,
una nube que pasa con la forma del otoño,
una pascua triste lejos de casa y tú con otro, yo sin tí;
un gato sarnoso durmiendo siesta
mientras los pájaros picotean sus bigotes.
.
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domingo 30 de agosto de 2009
















I

el río no pasa;
se han secado ya sus perlas, su dopada persistencia cuando quiere.
los chicos de la escuela al río, con prisa,
tomando de una única botella alcohol de barrio, de pobre.
arrancando las hojas de sus cuadernos
-garabatos, o el mito pornográfico del corazón flechado por fernanda-
observando sin memoria
sus rostros aún con baba, aún sin pelos
reflejándose en el río estancado, en su lodazal sin días;
siendo tristes pero no sabiéndolo.


II

los bufones
se revuelcan en las ortigas, cerro abajo.
el ovejero mira;
mejor es cantar el vals
y espantar queltehues, con palos secos en las manos
apretando con los dientes el alambrado, torciendo sus talones.

bajo el cerro la llanura.
y bajo la llanura un cerro nuevo, boca abajo,
inexplorable como un muerto,
profundo como un mar.


III

está llena de poetas muertos la playa.
la espuma roza sus carnes, roba sus relojes.
sangre que no sangra estampa en la arena nada, ni huellas.
vuela un pájaro.
otro día pasa.


IV

lo que se puede recordar:
una bolsa plástica danzando en una rama,
el humo de las chimeneas
estructurando formas terroríficas (muecas, brujas y esqueletos),
las sirenas de bomberos, lejos, aullando tristes con los perros.
doce de septiembre antes del milenio,
nuestras manos con tiza tocándose en el patio, blancas y con prisa.
blancas como las camisas de los amigos que más allá juegan al trompo
y ven en él su mundo,
la suerte,
una vida diferente.
.
.

viernes 28 de agosto de 2009
















I

un viento nos revuelve los cabellos.

un lucero se fragmenta, microscópico,
mientras los niños descansan de sus guerras.

van las ninfas sin sus faldas tras las matas,
en la maleza intíma el sol,
hierve insomne la pasión de algunos cuerpos.

me deshago del metal,
grito cuando pasan otras cosas:
dos pajaritos muertos en la vía, la expresión del abuelo
inerte sujetando sus alas aún tibias, vivas.

un viento nos revuelve los cabellos.

y ese lucero hecho pedazos, del principio,
acaba regalado de mis manos a las tuyas;
así el gesto nupcial del que -corazón en la boca-
envidia lo soluble de este cielo.

y algo parecido al silencio, monstruoso como él,
cohabita el gesto
de esta cumbre a ras de suelo.



II

porque el pánico es hermoso nos creíamos hermosos.
porque brillan las balas
sin usar
brillaban nuestros vientres con la lluvia,
a semejanza de un orgasmo, delicados como un roble.

aún existe el charco de agua aquel, café
y lleno de moscas,
que cruzabamos volviéndo a casa sin saber de los tiranos,
sin comprar condones,
con las zapatillas sucias, bailando por los callejones.

aún existen los duendes en la plaza, lo sabes;
pero ahora los seduce una plaga de pulgones,
un montón de jeringas,
focos que se apagan y no vuelven.

está llena de tedio esta vida.
centinelas horrorosos, viejas casas que no penan.

el presidente viene y va inaugurando aeropuertos, puentes, hospitales.
los pendejos de la escuela le saludan, se sacan los mocos,
pegan un chicle bajo el pupitre;
ahí nuestros chicles secos, añosos como el pasto. la piel.

ahí lo que aún resiste.
lo que sigue hermoso y brilla, manzano rojo en primavera.



III

construyeron un edificio horrible, de metal;
nuestro jardín no sabrá otra vez del sol,
las flores blancas, los anfibios multicolores
morirán o se irán lejos,
lejos como los teros cuando el invierno crece
y nadie halla en sus sombras inhumanas
razones para no partir.

.
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martes 25 de agosto de 2009
















(escuchando nicola di bari)



I

cuéntame del caos,
de la crueldad ajena, de los moradores ilegibles
cual súcubos del hambre
viniéndose en ráfagas lentas, a intervalos irregulares.

yo te escucharé y recibiré tus muertos, a todos.
haré una fiesta sucia,
en la huerta de mamá
con tus carroñas verdes,
porque más usual
es el silencio;
aceptar la crueldad del mundo, más la tuya, no.


II

muy lejos, un barco que se esconde,
un andar de máquinas que no va más
y se confunde con la nada, con el mar que se retuerce
y se inflama por sectores, silente aún.

así nosotros muy lejos, lejos como el mar ajeno
o como el barco que se hunde sin remedio,
sin madres que le lloren sus rosarios,
sin hijos que del terror naufraguen calles, pobres sin el mundo.

lejos, pero en el dolor, nuestros.


II

otro poema que se moja con la lluvia,
otro día sin cartas
ni excusas para el tiempo inánimado que se estanca
en una mísera plaza de pueblo, la más fea del sur,
en tanto los pendejos inhalan solventes
y valparaíso está más lejos, o el imperio inca
se rehace a patadas.
otro poema que se moja con la lluvia,
otra lluvia que se seca con tu sexo lleno de órganos,
de jaurías aleatorias en lo espeso.
mientras piensas yo no pienso;
guardo en tu cajita de música no mi semen, no,
solo unas pocas
y lentas
lágrimas
de oso.

.
.

lunes 24 de agosto de 2009

carnaval
















van los carros del carnaval, alegres en su pena,

el gentío espanta los gorriones
y los que lloran no se oyen; un nudo de negras púas
cobijan nuestros pies
que son los pies del río sinsangre que
mece agosto,
o aveces cuando lo fértil se desdice en otras bocas,
como hojas muertas ensayando amor.

van los carros del carnaval.
van los carros del carnaval oscuros de sin oros, úteros usados.
algunas luces en la mugre, la calle bories
resplandece en su miseria y los monos rotos
fumigan el reclamo:
no existe testimonio más triste que el ayer.

otros niños revientan globos de colores.
de espaldas al festín
se arrastran reinas y gusanos, pecesitos de cristal.
una chance dios mío, una más
que no supere estos restos casihumanos,
este hundimiento de enseres y clavículas.
esta alegre pena cuando sobra; sean de lluvia los mortales,
despedazadas bocas corriente arriba cuando no.

.
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martes 18 de agosto de 2009

















caen bombas en silencio y se tiritan los velorios.

no nos soporta más el sol, amada.
o los satélites soviéticos apenas silban putitas canciones de revolución,
onanismos como dictaduras,
demonios virginales fotografiándose en los noticieros.
voy pensando en tí esta tarde, aún.

qué podría importarme el fin de todo si perdurarás tú,
y que fría es la naturaleza de las cosas
que no conocen tu boca diciendo amor,
o que no tienen las luces tuyas,
las manos tuyas,
el vientre tuyo.
pienso.


así asesinan profetas,
asesinan santos aviadores y pederastras poetas de barrio.

los desaparecidos desaparecen más,

la sinfonía de los héroes por venir no asegura el somos, amada.

que poco me importaría el cielo de los ateos
o la condenación de los soldados,
si volvieras por mí y me dijeras ven.

aunque se quemará el mar y se pudriera dios,
yo estaría sano
y tú serías menos inmortal que hoy !
.
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viernes 14 de agosto de 2009
















I

observando lejos de tí
las luces, los motores en la ciudad
encendiéndose con sin su abdomen, desventura,
y los bomberos ardiendo minúsculos, en círculos inmensos.
el neón rosado del hotel alumbra mi cara.
hay un sentido tuyo en las alarmas que se prenden,
en el rumor del refrigerador,
en lo que aún muriendo, perdura.


II

marco mi aliento en el vidrio del bus, nocturno.
el tonto del pueblo observa desde lejos,
vende flores.
observo mis manos y pienso en ellas tus manos,
tus manos de niña sin rastro de otros,
sosteniendo una manzana áspera
con un gusano atroz, atroz oculto en su médula interior.

escribo tu nombre en el vidrio del bus.
no llevo flores,
no voy por tí.
no hay flechas ni corazones en mi boca del desierto, del vacío.

se pudrirá mi alma hoy, se extinguirán mis ojos por millones.
seguirás de otro, lo sabes.
diferentes manzanas también se pudrirán.
el vidrio dirá otras cosas, desde otros dedos nuevos nombres.

pero este amor sangrado, seguirá.

(14 de agosto)
.
.

domingo 9 de agosto de 2009
















son otras gentes las que observan la lluvia no caer
y el domingo deshacerse
como un averiado tango, rastrero y pirateado.

yo espero el vuelto en el negocio,
espero el vuelto mientras toco una botella con mis sucios dedos,
y en mi walkman la canción de ambos
restablece el vacío, subleva el deseo de falos cuando no, muelas.

alrredor las gentes disparan o se ahogan,
se reproducen ávidos y se dispersan los murmullos
como pájaros que no creen ya en la tormenta.

yo me corrompo libertario;
omito la huella sanguijuela tras tu boca sin la mía.
no contestas el teléfono, no conoces de mi espera su tedio;
sabes desde siempre que no combato nada,
que ya no creo en lo que lloro.


entre tú y yo va un mundo viejo pudriéndose de pena.
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viernes 7 de agosto de 2009
















los pies de azúcar tuyos
no se mojan cuando llueve.

o católicos de pueblo,
se cruzan las ratas por la calle
cuando noctambúla iris
y el orgasmo medio cenicienta por los bordes del agosto.


lo tirano no se pudre, aunque bailes.
aunque flotes, maldición!


las explosiones nucleares despejan el paisaje.

lo extinto no es mejor ni peor
a nuestro mono de nieve con la forma de los dos, corazón como el león,

disco song.

un coitus interruptus en la tina, o porque mamá está en casa.

yo no pido nada salvo un ojo,
salvo comer contigo los duraznos del papá pitufo;
mirar por la escotilla las muecas de dolor de nuestros hijos
y no sentir dolor.

aunque bailes no se resiste un imperio.
los pies de azúcar tuyos
no se mojan cuando llueve.
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sábado 1 de agosto de 2009
















o es la luna por sus lunas, o es río que se enturbia sin sus broches,
otrora endemoniado vals sobre nuestros hombros cual de atlas,
así la culpa es materia y
de lágrimas, de alambre es la unidad cuando resiste.

ha sido infiel la disidencia o los colores,
el andar de otros como estorbos;
las familias corrompidas en un coito ladrón.

no es simple la simpleza, no,
es de mierda;
los países y los objetos que se explotan solos, también infieles.


no se van los curas ni los tanques, todavía.
todo lo otro desaparece.

está lleno de globos el cielo,
apilados los albatros muertos, sabor a humano en sus tripas.


hemos sido demasiado tristes

hemos sido el Sol cuando no amanece.
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sábado 18 de julio de 2009

















pura es la nieve sin la nieve, en potencia.

así de pura es la sorpresa de los muertos,

la atracción de los planetas,

el peso de los días.



no hay estación para los vivos.

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miércoles 15 de julio de 2009

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